Descubierta por James Cook en 1770, Australia es un paraje único lleno de playas vírgenes, selvas tropicales y eternos desiertos donde la adrenalina es el pan de cada día.
Os propongo una tarde de surf aderezada con música para todos los gustos.
Sin duda el destino por excelencia en lo que respecta al surf es el estado de New South Wales cuya capital es Sydney.
Una de las paradas más habituales en los tours de los surfistas es la playa de Bondi. Se caracteriza por sus impresionantes olas que hacen que sea un lugar perfecto para la práctica de este deporte. La presencia de tiburones en sus profundas aguas no hace más que incentivar la motivación de estos intrépidos deportistas.
Otra de las visitas obligatorias para todo surfista que se precie es la de la playa de Crescent Head. Situada a unos 19km de Kempsey permanece prácticamente vacía a lo largo de todo el año, lo que hace que sea el lugar idóneo para evadirse del mundo, y dejarse llevar.
Después de un baño calentito, ¿qué mejor que algo de música en los mejores rincones de Sidney?
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Los amantes del jazz encontraréis vuestro paraíso en un local llamado Basement situado en el 29 de Reibly Pl. Además del jazz podreís escuchar folk, blues... de la mano de artistas como Melissa Etheridge, Dizzy Gillespie, k.d. lang, Harry Connick y otros. El precio oscila entre 10 y 25 dólares.
Para aquellos que prefiráis un ambiente más distendido e informal podréis encontrarlo en Harbourside Brasserie. Además de una excelente comida ofrece todo tipo de múscia (rock, salsa...). El precio dependerá de la cena y del grupo de música que actúe ese día.
Por último para los que estén agotados después de tanto deporte y quieran relajarse y disfrutar, existe el bar Darlo, que propone un ambiente bohemio, en el que las conversaciones cobran importancia frente a la música de fondo.
Tras esta agotadora jornada el sueño nos espera, pero mañana...más.
Irene Pedruelo


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