Para tocar el cielo de París:

Triel-sur-seine (parque de las estrellas): aquí podrás conocer tu futuro en los astros y maravillarte rodeado de las más brillantes estrellas fugaces y constelaciones.
Museo del Aire y del Espacio: descubre las etapas de la conquista del cielo, desde la sala llamada “el tiempo de los globos”, hasta la galería que presenta las más bellas colecciones de aviones (maquetas a tamaño natural).
Museo volante de “l'Amicale Jean-Baptiste Salis”: en este museo están expuestas las escuadrillas de la Iª Guerra Mundial reconstruidas y más aviones de guerra.

Espacios verdes:

Espace Rambouillet (espacio de ocio)
Désplazate a la Edad Media: halcones, búhos, águilas... Todo sobre las leyendas que guardan estos pájaros vividas en primera persona. El recorrido por este parque puede hacerse en helicóptero o a pie descubriendo los animales del zoo entre la naturaleza.

Bosque de Vincennes
Además de su belleza natural nos propone el castillo de Vincennes, construido en la Edad Media., un zoológico y un parque floral. Hay también un hipódromo y una granja que se puede visitar.

Bosque de Boulogne
Debe su nombre a la ciudad de Boulogne-Sur-Mer, donde Felipe “El hermoso” había vivido. Cuenta con dos lagos, donde poder descansar o remar; restaurantes, dos hipódromos, el parque de la Bagatelle (muy florido en primavera), el Jardín de Aclimattation, parque de aventura especial para niños, y el Museo de Arte y Tradiciones populares.

Parque de Buttes-Chaumont
está situado al nosoeste de París, en una zona donde había ruinas medievales. Un lago, una isla, dos puentes (el Puente de los Suicidas y el Puente Suspendido), una gruta y una cascada envuelven el aire romántico de este parque.

Barrios más emblemáticos:
Montmartre
convertido casi en un mito durante el siglo XIX. Fue el hogar de muchos artistas y pintores famosos, llamados por su aire bohemio y romántico. Una construcción de madera situada en la mitad de la cuesta Bateau-Lavoir sirvió de inspiración para el cubismo, llevado a cabo por Picasso o Braque (entre otros).
En la parte más baja de este barrio se encuentra el cavaret Moulin Rouge (1889)

Quartier Latin (barrio latino)
se trata del “reino” de los estudiantes, aquí se encuentra la Universidad más importante de París. Antes llamado “Montaigne Sainte Genevieve” en honor a la patrona de París pero cambió su nombre porque en la Universidad se hablaba exclusivamente latín.
En este barrio se encuentra el Panteón, que fue construido en la época Luis XVI, y las Termas, ruinas romanas de finales del siglo II.

Puro arte:
Centro Pompidou (Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou)
es un enorme museo de arte contemporáneo. En su interior se realizan todo tipo de exposiciones y representaciones teatrales. Posee una biblioteca pública con capacidad para más de 2.000 personas.
Lo que más llama la atención a los turistas de este centro no es la gran cantidad de obras aquí expuestas, sino el diseño del edificio en sí. Su apariencia es de un complejo semi-industrial y sus elementos funcionales (escaleras, conductos de aire o agua, etc.) están situados en el exterior del centro, pintados de colores vivos, así se aprovecha al máximo su interior y le da un toque distintivo.
Este aspecto innovador fue muy criticado en los 70 por los parisinos, que defendían el clasicismo, pero se trata hoy en día de uno de los edificios más queridos de la capital.

Arquitectura griega en París:
la Iglesia de la Madeleine
Situada muy cerca de la Plaza Concorde, en una zona comercial de alto standing (al lado de la calle Faubourgs Saint-Honoré). Tras la Revolución Francesa se convirtió en Templo homenaje a la Gran Armada, función que tuvo hasta que se acabó de construir el Arco del Triunfo, que la relevó. Entonces volvió a ser iglesia católica, permaneciendo así en la actualidad.
La Madeleine se sale de todos los tópicos de la iglasia occidental ya que no se descubre que es una iglesia sino se accede a su interior.

Un clásico imprescindible
La Torre Eiffel
sin duda el símbolo de París. No se puede pasar por alto este monumento. Ninguno de los que la visitan pueden escapar de su asombro, debido a sus dimensiones. Recibe cada años más de 6 millones de miradas curiosas.
Subir a lo alto de la Torre: previo pago. Los deportistas pueden optar por subir a pie, 1665 escalones. La mayoría prefiere la alternativa menos arriesgada, el ascensor. Estos ascensores tienen 3 paradas, no recomendadas para aquellos que padezcan vértigo. La primera y la segunda altura ofrece tiendas de recuerdos y restaurantes de lujo. Poca gente se atreve a subir a la tercera planta, por su increible altura. Es la parte más alta de la Torre Eiffel y se perciben los movimientos de ésta con la más mínima brisa.
Por la noche la Torre Eiffel permanece iluminada y, cada media hora, luce por espacio de 10 minutos una iluminación centelleante que constituye un verdadero espectáculo, siendo posible presenciarlo desde cualquier lugar de París.

Izaskun Pérez