En el norte de Europa, encontramos uno de los paises más bellos del continente, el Reino de Dinamarca. El estado danés limita al sur con Alemania, al oeste con el Mar del Norte y tanto al norte como al este con el Mar Báltico y su vecina, Suecia. Su territorio está dividido en dos parte, una zona continental, la Peínsula de Jutlandia, y otra insular, con las islas de Sjaeland y Jelling que representar un tercio de la superficie total del país.
Perteneciente a Dinamarca es Groenlandia, una isla enclavada en el continente americano entre el Oceano Glacial Ártico y el Atlántico. Algo curioso es ver como un reino que apenas cuenta con una superficie de 42.430 Km2 controla al territorio insular más grande del mundo, si exceptuamos la isla-continente Australia, con 2.166.086 km². Pero la mayor parte de la geografia groenlandesa, el 80%, se encuentra ocupada por el hielo. Sin embargo este gigantesco territorio tan solo aporta 57.000 habitantes en los 5.400.000 que tiene Dinamarca. Dinamarca es un país muy controvertido en su geologia. Con 35 metros de altura media, es uno de los países más planos de Europa.
La pesca juega un papel muy importante en la economia danesa, ya que este pequeño, pero rico país es una de las mayores potencias en este sector. La religión predominante en Dinamarca es el Protestantismo, aunque existe una comunidad importante de 60.000 católicos, al igual que otra de 50.000 islamistas. Precisamente la tranquilidad de un país tradicionalmente pacífico se ha visto amenazada por el fundamentalismo islámico. Tras la publicación de una viñeta que ofendia a Alá por parte de un periódico danes, los integristas islámicos han montado en cólera y extrangulando la libertad de expresión a la que estamos acostumbrados en Occidente, han amenazado a Dinamarca con llevar a cabo atentados masívos en su territorio.
El malestar de los daneses ante la intolerancia musulmana se ha visto reflejado en las urnas, pues un partido ultraderechista ha visto aumentar su fuerza gracias a su discurso anti-islámico. Este dato es muy curioso en un país que se solidarizó como ninguno otro con los judios durante la II Guerra Mundial. Con la rápida invasión sin apenas oposición militar de Escandina, Adolf Hitler decretó la imposición de un bracelete con la estrella de David a los judios, para así distinguirlos del resto de la población. Dinamarca no tenia poder militar para enfrentarse al potente Reich, pero el rey Cristian X inició una de las protestas símbolicas más llamativas de la historia. Colocó en su brazo la estrella de David sin ser judio, iniciativa secundada por la población danesa. Aún así de la importante colonia judia que habia en Dinamarca, actualmente tan solo hay 8.000 hebreos en su territorio, hay que decir que muchos judios emigraron a la vecina Suecia con la invasión nazi.
Una vez situados en este bello país escandinavo, debemos dirigir nuestra atención a contemplar la gran cantidad de lugares existentes en Dinamarca que merecen ser vistos. Si una ciudad danesa merece que hablen de ella esa es sin duda la capital, Copenhague. Ubicada en la isla de Selandia (Sjælland). La ciudad se encuentra muy próxima a la costa sueca, justo al otro lado de ese pequeño fragmente de Báltico que separa ambos literoles se encuentra una de las ciudades más grandes de Suecia, Malmö.
Actualmente es la sede del Parlamento y de la Monarquía danesa. El área metropolitana cuenta con 1.089.957 habitantes. La ciudad tiene puerto marítimo y aéreo (Aeropuerto Kastrup), dos líneas de metro y una amplia oferta de hoteles, apartamentos y sitios para acampar.
A continuación me dispondré a citar los barrios más caracteristicos de la ciudad. En primer lugar si vamos a Copenhague no puede faltar la visita al Casco Antiguo. El centro de la ciudad contiene la mayor parte de los atractivos de la capital: desde el Parlamento, hasta el Tivoli, pasando por la calle peatonal o Strøget y la mundialmente famosa Sirenita de Copenhage.
Otros puntos interesantes de la ciudad son el barrio de Nørrebro y el de Vesterbro. El primero es una zona multicultural, donde personas con tradiciones de todos los lugares del planeta hacen patente el cosmopolitismo de esta moderna ciudad danesa.
Vesterbro nos ofrece un curioso ambiente en el que los comercios de Vesterbrogade se mezclan con el parque o la fábrica de Carlsberg. En Amanger podrás impregnarte del ambiente universitario de Copenhague, sin el cual no seria posible la intensa noche de Copenhague. Hay locales para todos los gustos, algunos tan famosos como el "Dubliner", "Studenterhuset" ( tradicional para los estudiantes con beca Erasmus ) o el "Moose".
Aarhus ,principal puerto y sede obispal de Dinamarca, situada en la costa este de la península de Jutlandia. Es la segunda ciudad más grande del país, y la capital del amt (distrito) de Aarhus. En Århus se contabilizan 296,368 habitantes (2003), de los cuales 230,217 (2003) viven dentro de la propia ciudad.

La comarca se sitúa a baja altura respecto al nivel del mar, siendo una tierra fértil y de abundantes bosques. La ciudad actúa como nudo de las líneas de ferrocarril de todo el país. Hacia al Sudoeste (20.9 kilómetros en tren), una pintoresca región se extiende al oeste desde el cruce de vías en Skanderborg, incluyendo varios lagos, a través de los cuales fluye el Gudenå, el mayor río de Dinamarca, y que se levanta 152 metros sobre el mar en el Himmelbjerget. El ferrocarril atraviesa esta agradable región de terrenos cenagosos y bosques hacia Silkeborg, una moderna ciudad que goza de una de las ubicaciones más atractivas del país. El puerto es bueno y seguro, y los productos derivados de la agricultura se exportan en cantidad, mientras el carbón y el hierro están entre las principales importaciones. El obispado de Århus data al menos del 951 d.C. La catedral del siglo XIII es una de las mayores iglesias de Dinamarca, así como la segunda mayor del norte de Europa, siendo tan sólo 45 centímetros más baja que su homólogo en Trondheim.
Una de las mayores atracciones turísticas de Århus es su casco antiguo (en danés: Den Gamle By), el cual no es actualmente el centro monumental de la propia ciudad, si no una colección de viejos edificios históricos daneses esparcidos por todo el país.
La tercera ciudad en discordia, no por ello menos bonita, es Odense con sus 185.000 habitantes. Es una de las ciudades más antiguas de Dinamarca. En 1988 celebró los 1.000 años de antigüedad. El Templo de San Knud fue durante la Edad Media un importante punto de peregrinaje para honrar al rey Knud, asesinado en el 1086. En 1805 se convirtió en la sede de la asamblea provincial de Fionia.

La ciudad está ubicada entre el Fiordo de Odense y el Río de Odense. Un canal construido entre 1796 y 1806 da acceso a la ciudad desde el fiordo. El canal tiene una profundidad de 7,5 metros y una longitud de casi 8 kilómetros.
Numerosas industrias tienen su ubicación cercana a Odense. Destacan uno de los mayores astilleros de Dinamarca, un importante mercado de flores y vegetales así como una destilería.
Hans Christian Andersen nació en Odense el 2 de abril de 1805. Su casa natal se ha convertido en un museo. La ciudad tiene también un museo en honor del compositor Carl Nielsen nacido en las inmediaciones de Odense.
Hasta aquí la información dada sobre este precioso reino llamado Dinamarca. Una última nota que dar a los turistas es que contribuyan a mantener el ecosistema escandinavo tan limpio como está. Una buena forma de hacerlo es usar el transporte público o bicicletas para desplazarse. Una bicicleta es la mejor forma para moverse en las ciudades danesas, todas ellas estan impregnadas de ciclos. Sin duda alguna, deberiamos tomar ejemplo de la concepción ecologista de Escandinavia. Y no solo eso, los paises escandinavos están siempre a la cabeza en los índices de bienesar, son paises pacíficos y con un nivel medio de conocimientos muy elevado, ejemplo de ello es que el inglés lo tienen practicamente tan dominado como el danés, el sueco, el noruego o el finés.
Algo que a mi me llama la atención, es como estos paises que hoy nos pueden dar una lección ética y moral a todos, rinden culto a su cultura bárbara, que es antagónica a los actuales valores escandinavos. Finalmente he de decir, que estos paises también pueden darnos una lección a otros que estamos mirando siempre hacia el pasado. A pesar presentar una avanzada sociedad, no tienen reparos en honrar su pasado y sentir el llamado "Orgullo Vikingo".
AITOR ROYO.


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